Historia
Alessa Gillespie, la Orden y el ritual detrás de la niebla de Silent Hill: toda la historia detrás de la búsqueda de Cheryl.
Un pueblo construido sobre una maldición
Mucho antes de que Harry Mason lo pise, Silent Hill ya está marcado. Una secta local secreta conocida simplemente como la Orden lleva generaciones venerando a un dios sin nombre en este pueblo turístico, convencida de que puede traerlo al mundo con el ritual y el recipiente adecuados. En 1972, una joven miembro de la Orden, Dahlia Gillespie, da a luz a una hija, Alessa, a quien la secta pretende criar como ese recipiente.
El incendio
En 1981, la Orden intenta el ritual sobre una Alessa de siete años en el sótano del Hospital Alchemilla. Todo sale terriblemente mal: un fuego que debía formar parte de la ceremonia se descontrola, dejando a Alessa gravemente herida y aferrada a la vida en una cama de hospital durante años, mantenida viva únicamente por el fragmento del dios que arde dentro de ella. Su trauma y su rabia se filtran en el propio pueblo, retorciéndolo en el oxidado y monstruoso Otro Mundo que aparece y desaparece dentro del Silent Hill normal cada vez que su pesadilla se acerca demasiado a la superficie.
Para mantener con vida al recipiente del ritual sin que nadie note lo que han hecho, la Orden dispone que una parte del alma de Alessa se desprenda y renazca como una niña, adoptada lejos de Silent Hill por un matrimonio de apellido Mason.
Siete años después
Septiembre de 1983. Harry Mason y su hija adoptiva Cheryl conducen hacia Silent Hill de vacaciones cuando una niña aparece en medio de la carretera. Harry gira bruscamente, choca y pierde el conocimiento. Al despertar, Cheryl ha desaparecido y el pueblo está sepultado bajo una niebla que nunca se disipa. Lo que Harry aún no sabe: Cheryl es la parte que le falta a Alessa, y la Orden lleva años esperando a que vuelva a pisar el pueblo para completar por fin el ritual.
A través del Otro Mundo
Recorriendo la Escuela Primaria Midwich, el Hospital Alchemilla y el resto del pueblo, Harry cruza una y otra vez al Otro Mundo y se encuentra con personas atrapadas, cada una a su manera, en los planes de la secta: Cybil Bennett, una agente de policía que llegó al pueblo siguiendo el reporte de una moto robada; el Dr. Michael Kaufmann, médico jefe de Alchemilla, cómplice silencioso en ocultar a Alessa; Lisa Garland, una enfermera que lleva años cuidando a la comatosa Alessa sin entender por qué nunca envejece ni sana; y la propia Dahlia Gillespie, madre de Alessa, aún devota a la causa de la Orden incluso mientras esta consume lo poco que queda de su hija.
Alessa y Cheryl
La verdad más profunda sale a la luz poco a poco: Cheryl no solo está conectada con Alessa, es la mitad de ella, dividida en una mitad "buena" enviada lejos y una mitad "mala" dejada para sufrir y arder de odio en la cama del hospital. Alessa no quiere ser salvada por el ritual de la secta; quiere que todo termine, en sus propios términos, y Harry se convierte en la única variable externa capaz de inclinar el desenlace, ya sea hacia que la Orden complete por fin su invocación, o hacia que Alessa recupere suficiente de sí misma como para impedirlo.
El dios nace (o no)
En el lugar del ritual bajo el pueblo, los planes de Alessa y los de la Orden chocan entre sí. Dependiendo de lo que Harry haya encontrado y hecho durante el camino —si reunió los ingredientes para debilitar al feto divino que crece dentro de Alessa antes del enfrentamiento final, si Cybil sobrevive, si las maquinaciones de Kaufmann terminan por alcanzarlo—, el final cambia: el dios nace muerto y la pesadilla termina, el dios nace y los créditos ruedan sobre algo mucho más oscuro, o todo se resuelve en uno de los finales alternativos más extraños y desenfadados del juego. Pase lo que pase, Silent Hill no deja salir a nadie por el mismo camino por el que entró.