Historia
Cómo una búsqueda de rutina del desaparecido equipo Bravo terminó con Rebecca Chambers y Billy Coen destapando el secreto más antiguo de Umbrella.
Un helicóptero averiado y un prisionero suelto
Finales de julio de 1998. El equipo Bravo de S.T.A.R.S. es enviado a las montañas Arklay para investigar una serie de brutales asesinatos —el mismo caso que pronto arrastrará al equipo Alpha hasta la mansión Spencer—. Su helicóptero sufre una avería en el motor y se ven obligados a aterrizar cerca de una vía férrea. La médica Rebecca Chambers, la más joven del equipo Bravo, se separa para investigar unos disparos y encuentra un tren de cercanías abandonado, el Ecliptic Express, detenido en las vías.
Al subir descubre que no está sola: Billy Coen, un exteniente de los Marines, está siendo trasladado a su ejecución tras ser condenado en consejo de guerra por el asesinato de 23 civiles. Billy insiste en que fue una trampa. Antes de que Rebecca pueda entender nada de esto, la verdadera carga del tren —los muertos vivientes— la acorrala, y la supervivencia la obliga a una incómoda alianza con el hombre del que se supone debería tener miedo.
La Instalación de Entrenamiento de Umbrella
Al abrirse paso por el tren, Rebecca y Billy descubren que nunca fue solo un tren: es una extensión móvil de una Instalación de Entrenamiento de Umbrella cercana, un complejo construido para preparar reclutas y, cuanto más profundizan, para ocultar secretos de décadas de antigüedad. Contraseñas, estatuas y puertas con acertijos protegen un ala de investigación anterior al brote del Virus-T que todos creen que empezó esta crisis.
Cuanto más avanzan, más claro queda que esta instalación no es el proyecto más nuevo de Umbrella, sino uno de los más antiguos, construido alrededor de un hombre al que la compañía preferiría que todos hubieran olvidado.
La venganza de James Marcus
Bajo la instalación, Rebecca y Billy descubren la verdad: el Dr. James Marcus, uno de los tres fundadores de Umbrella y el científico que aisló por primera vez el Virus Progenitor, fue asesinado décadas atrás por orden de sus propios socios —Oswell Spencer y Edward Ashford— en cuanto su investigación con sanguijuelas se convirtió en una amenaza para el control de la compañía. Su asesino aquel día fue un joven Albert Wesker, entonces un agente en ascenso de Umbrella. Marcus debería haber muerto. En cambio, las sanguijuelas que había pasado su vida estudiando mantuvieron su conciencia con vida, se fusionaron con él y le permitieron reconstruir un cuerpo a partir de su voluntad colectiva.
Durante años, el Marcus reanimado continuó su investigación desde la clandestinidad, criando una cepa de sanguijuelas inteligentes y sedientas de sangre e injertando su propio material genético en el programa Tyrant primitivo de Umbrella —creando así al tosco y a medio terminar Prototipo de Tyrant que persigue a Rebecca y Billy por los niveles inferiores—. Su plan final es más simple de lo que parece: usar los sistemas de autodestrucción de la instalación y su nueva forma monstruosa, la Queen Leech, para asegurarse de que Umbrella arda junto con él.
Escape y consecuencias
Con la cuenta atrás de la instalación en marcha y la forma final de Marcus acercándose, Rebecca y Billy se abren paso a tiros hasta la superficie, destruyendo a la Queen Leech y con ella el rencor de décadas de Marcus. Mientras el complejo se derrumba a sus espaldas, Billy decide desaparecer antes que enfrentarse a un sistema judicial que ya lo condenó una vez —Rebecca lo reporta como muerto, el indulto más parecido a uno que puede ofrecerle.
Rebecca no tiene tiempo de procesar lo que acaba de sobrevivir. Tiene que explicar un tren siniestrado, reencontrarse con su equipo Bravo, y aún no sabe que lo peor está por llegar: un helicóptero del equipo Alpha se dirige a esas mismas montañas, llevando a Jill Valentine y Chris Redfield hacia la mansión que hará públicos los crímenes de Umbrella.
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